Al hablar de chamanismo, inmediatamente situamos en nuestra mente la imagen de un hombre o mujer, sosteniendo un manojo de hierbas que agita fuertemente frente alguna persona, emitiendo oraciones o en su defecto cantando. Seguidamente, imaginamos al chamán o curandero consumiendo algún alucinógeno (hongo, hierba o raíz) o haciendo que la otra persona lo consuma, todo esto con el fin de entablar una comunicación con los espíritus o dioses, para que lo ayuden a diagnosticar el mal o males que aquejan a su paciente, o ir más allá y predecir el futuro…
“La última vez que comí hongos subí al cielo, Dios me dijo: ¿Qué andas buscando? Ya no comas más hongos, de lo contrario te vas a quedar en el camino y ya no vas a regresar”
María Sabina
La idea de contrastar el uso de sustancias alucinógenas en la psicoterapia clínica con la “diagnosis” chamánica me resulta interesante, sobre todo si tomamos en cuenta, que el consumo de plantas psicoactivas es algo no muy bien visto, tanto social como legalmente. Sin embargo, este uso sí esta “permitido” durante el desarrollo de estas dos terapias, por llamarlas de algún modo.
Esta comparación del uso de alucinógenos, se discute ampliamente en un artículo publicado por el Dr. Ralph Metzner, profesor de Psicología del Instituto de Estudios Integrales de San Francisco en California, Estados Unidos, en un artículo publicado en el Journal of Psychoactive Drugs (1998), titulado:
“Hallucinogenic Drugs and Plants in Psychotherapy and Shamanism”
En este artículo el Dr. Metzner narra desde el inicio como fue su caminar en el mundo de la psicoterapia y como llegó a expandir sus conocimientos sobre el uso de los alucinógenos, tratando con diferentes terapias. Desde sus estudios en Harvard sobre el uso potencial del LSD (dietilamida de ácido lisérgico, aislada del hongo Claviceps purpurea, que crece sobre el centeno) y la psilocibina (componente activo de los hongos Psilocybe sp.) en aplicaciones terapeúticas (Leary, Metzner & Alpert 1964) en trabajo conjunto con investigadores como Timothy Leary y Richard Alpert, hasta su incursión en el uso de terapias y métodos que excluyen el uso de medicamentos o drogas psicoactivas, y que incluyen a la meditación, yoga y la alquimia (Metzner 1971).
LSD (dietil amida del ácido lisérgico) compuesto alucinógeno extraído del cornezuelo del centeno ( Claviceps purpurea ), hongo que crece sobre esta planta.
Fotografía cortesía de Wikipedia
Uno de los motivos que movió al autor para escribir este artículo y que fue de su mayor atención, es la singularidad del uso de plantas que alteran la conciencia, tanto en la psicoterapia, como en el chamanismo. Ambas utilizan algunas plantas muy similares, para alcanzar grados de conciencia o elevación del pensamiento, que permiten experimentar situaciones extrasensoriales. A primera vista podría pensarse que los fines con los que se utilizan las plantas alucinógenas en ambas, son distintos, sin embargo, las dos buscan el mismo fin, la cura o sanación del cuerpo, la mente y el espíritu.
Metzner comparó las cosmovisiones resultantes del uso de plantas psicoactivas tanto en el chamanismo como en la psicoterapia, basado en cuatro diferentes sistemas de la transformación de la conciencia:
1) La psicoterapia dentro del modelo occidental estándar; 2) Los rituales chamanicos de adivinación y curación; 3) El sincretismo de las ceremonias religiosas y populares; 4) Rituales híbridos: terapeúticos-chamanicos, que son una mezcla de rituales chamanicos indígenas con un enfoque psicoterapeútico occidental.
De los sistemas mencionados por Metzner en el artículo, el más interesante a resaltar es el que se refiere a los rituales chamanicos de adivinación y curación. El autor describe detalladamente un ritual chamánico, así como algunos de los rituales de los grupos indígenas o étnicos más difundidos en el mundo, como los huicholes, los indios mazatecos de Oaxaca, los nativos del Amazonas, la tribu Bwiti de Gabón en África. Cada uno de ellos utiliza una planta diferente para alcanzar lo que los psicólogos llaman, “estados de conciencia”, o como los curanderos lo nombran “entrar al viaje”. Plantas como el peyote (Lophophora williamsii) de los huicholes, los hongos psilocibe (Psilocybe mexicana, Psilocybe sp.) de los mazatecos, la ayahuasca (bebida preparada con varias especies de plantas como Banisteriopsis sp., Mascagnia glandurifera, Tetrapteris methystica, entre otras) usada por las tribus amazónicas y la iboga (Tabernanthe iboga) de los Bwiti, son algunas de las plantas alucinógenas que se analizan en la lectura y que se sabe alteran la percepción psicológica del mundo real, creando una serie de visiones o alucinaciones, sobre las cuales tanto el chamán o curandero como el psicólogo hacen interpretaciones para ayudar a sanar el cuerpo y la mente.
Bajo la premisa de que tanto la psicoterapia como la prácticas de adivinación y curación chamánicas son métodos no convencionales de estudiar el comportamiento humano en sus estados más puros de conciencia y de inhibición del yo verdadero, la lectura nos transporta a los pueblos indígenas donde se desarrollan dichos rituales, tratando de explicar el porqué de dichas prácticas y nos acerca más a entender la cosmovisión de estos pueblos en el uso de plantas alucinógenas.
“Desde el momento en que los extranjeros llegaron a buscar a Dios, los niños santos perdieron su pureza… perdieron su fuerza, los descompusieron… de ahora en adelante ya no servirán”
María Sabina
REFERENCIAS:
Leary, T., Metzner, R. & Alpert, R. 1964. The Psychedelic Experience. A Manual Based on the Tibetan Book of the Dead.
New Hyde Park. Editado por University Press Books. New York.
Metzner, R. 1971. Maps of Consciousness. Editorial Collier-Macmillan. New York.
Metzner 1998. Hallucinogenic Drugs and Plants in Psychotherapy and Shamanism. Journal of Psychoactive Drugs Volume 30 (4) 1-10
SITIOS DE INTERES:
http://ralphmetznerblog.com
http://www.druglibrary.org/schaffer/lsd/staflit.htm
viernes, 30 de septiembre de 2016
chamanismo amazónico plantas psicotropicas
El conocimiento de las plantas deriva en numerosas aplicaciones prácticas para las comunidades amazónicas. El saber del chamán, en ese sentido, resulta fundamental para restaurar el balance personal y social en los pueblos de la Selva peruana
En diversas culturas, los problemas de la enfermedad y la curación están relacionados con la experiencia y práctica religiosa. En la Amazonía, muchas de las plantas medicinales son psicoactivas y constituyen un medio para entrar en contacto con el mundo no ordinario o sobrenatural. El acto de curar tiene como base una experiencia religiosa.
Una gran cantidad de practicantes de la medicina tradicional, llamados curanderos o empíricos, sanan con hierbas y frotaciones, entre otros. No trabajan a tiempo completo, sino ocasionalmente, cuando hay enfermos. Entran en estado ampliado de conciencia para diagnosticar las enfermedades y recetar los remedios.
Chamán es el término con que se conoce a la persona que experimenta el cambio a otro estado de conciencia para entrar en contacto con el mundo no ordinario y realizar curaciones o daños, discernir el futuro o encontrar objetos robados o perdidos.
En la Amazonía existen varios términos que se refieren a tipos específicos de curanderos, muchos de los cuales son chamanes porque entran en estado ampliado de conciencia. Se clasifican según las técnicas de curar o de preparar su cuerpo. Así, por ejemplo, los vegetalistas curan con plantas (el término puede referirse a los chamanes que toman plantas psicoactivas).
Los perfumeros aspiran perfumes. Los alcanforeros curan con alcanfor y algunos los aspiran para entrar en estado ampliado de conciencia. Los ayahuasqueros toman ayahuasca mezclada con otras plantas. Los tabaqueros toman jugo de tabaco para lograr visiones y curar. También los llaman médicos o doctores.
Occidente ha penetrado en la Amazonía y muchos curanderos, sobre todo en las ciudades, leen los libros de magia procedentes de la cultura popular europea. Dichos curanderos con frecuencia combinan las técnicas chamánicas europeas con las amazónicas. A los que aprenden de libros se les llama “mafiosos” o “rosacruces”. También hay adivinos y suerteros.
La mayoría de chamanes son varones, pero no faltan mujeres. En general, las mujeres no practican cuando están en la edad de quedarse embarazadas debido a la fuerza de las sustancias y los ayunos rigurosos requeridos.
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