En la Amazonia se conoce y utiliza una gran cantidad de vegetales psi-coactivos, muchos de los cuales son medicinales. La madre o espíritu de la planta aparece en las visiones para ayudar al chamán a diagnosticar las enfermedades, recetar los remedios y adivinar el autor de una brujería o de un robo, así como también ubicar los objetos perdidos. Muchas son purgantes y la gente las llama “la purga”.
El psi-coactivo más conocido es el ayahuasca, que incluye algunas variedades de la planta (Banisteriopsis caapi), que contiene harmina y d-tetrahydroharmina. Se mezcla con chacruna (Psychotria viridis), que contiene N,N-dimethyltryptomina. El término ayahuasca proviene del quechua del Pastaza y significa soga amarga. En otros dialectos (por ejemplo, en el río Napo) llaman a esta planta Jayahuasca.
El toé (Datura suaveneolens), llamado floripondio o campanilla, además de ser psicoactivo es un antiespasmódico y analgésico. Se toma en infusión como té o fumándolo. Los chamanes lo utilizan para adivinar. Después de fumar las hojas, se ponen algunas debajo de la almohada y la persona duerme y sueña.
El sanango (Brufelsia hopeana) es un anti-diurético y antirreumático. La gente también emplea el chiricsanango y el uchusanango. Estas plantas alucinógenas se recolectan en forma silvestre o se siembran. La recolección y preparación de los psi-coactivos se realiza en un contexto ritual.
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