El conocimiento de las plantas deriva en numerosas aplicaciones prácticas para las comunidades amazónicas. El saber del chamán, en ese sentido, resulta fundamental para restaurar el balance personal y social en los pueblos de la Selva peruana
En diversas culturas, los problemas de la enfermedad y la curación están relacionados con la experiencia y práctica religiosa. En la Amazonía, muchas de las plantas medicinales son psicoactivas y constituyen un medio para entrar en contacto con el mundo no ordinario o sobrenatural. El acto de curar tiene como base una experiencia religiosa.
Una gran cantidad de practicantes de la medicina tradicional, llamados curanderos o empíricos, sanan con hierbas y frotaciones, entre otros. No trabajan a tiempo completo, sino ocasionalmente, cuando hay enfermos. Entran en estado ampliado de conciencia para diagnosticar las enfermedades y recetar los remedios.
Chamán es el término con que se conoce a la persona que experimenta el cambio a otro estado de conciencia para entrar en contacto con el mundo no ordinario y realizar curaciones o daños, discernir el futuro o encontrar objetos robados o perdidos.
En la Amazonía existen varios términos que se refieren a tipos específicos de curanderos, muchos de los cuales son chamanes porque entran en estado ampliado de conciencia. Se clasifican según las técnicas de curar o de preparar su cuerpo. Así, por ejemplo, los vegetalistas curan con plantas (el término puede referirse a los chamanes que toman plantas psicoactivas).
Los perfumeros aspiran perfumes. Los alcanforeros curan con alcanfor y algunos los aspiran para entrar en estado ampliado de conciencia. Los ayahuasqueros toman ayahuasca mezclada con otras plantas. Los tabaqueros toman jugo de tabaco para lograr visiones y curar. También los llaman médicos o doctores.
Occidente ha penetrado en la Amazonía y muchos curanderos, sobre todo en las ciudades, leen los libros de magia procedentes de la cultura popular europea. Dichos curanderos con frecuencia combinan las técnicas chamánicas europeas con las amazónicas. A los que aprenden de libros se les llama “mafiosos” o “rosacruces”. También hay adivinos y suerteros.
La mayoría de chamanes son varones, pero no faltan mujeres. En general, las mujeres no practican cuando están en la edad de quedarse embarazadas debido a la fuerza de las sustancias y los ayunos rigurosos requeridos.
muy buen post
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